De la pesadilla a la realidad
Soñé que, caminando por la calle, me encontraba con personas que me llevaban a un lugar al que le llaman “La cárcel”, que me armaban todo un delito y hasta me sentí responsable. Entre imágenes borrosas, veía un hombre mal encarado que me declaraba ¡CULPABLE!
Me vi durante muchos años en una celda fría, oscura, rodeada de gente sin escrúpulos, me cuidaba de todas esas mujeres y más aún de las que habían secuestrado, me vi totalmente sola, sin un poco de amor, estaba desamparada. Veía a lo lejos una malla muy alta.
Esperaba ver llegar a alguien a darme un poquito de esperanza, esperaba ver correr a mis brazos a mi pequeño hijo, y ese día no llegaba. Por momentos la maldad del lugar se impregnaba tanto en mi cuerpo que me hacía parecerme a la gran mayoría de mujeres presas, que mas bien son llamadas delincuentes, escoria, basura, lacras y demás.
Esto más que un sueño fue una horrible pesadilla, desperté asustada incluso gritando ¡sáquenme de aquí! Mis ojos se llenaron de lágrimas y al tranquilizarme volví la mirada y mis compañeras de dormitorio estaban a mi lado, mostrándome su apoyo y tratando de calmarme, una de ellas me abrazó como una madre abraza a un hijo.
Y fue entonces cuando di gracias a Dios por estar aquí en un CERESO, en un lugar en donde cada quien construye su propia vida, aprende lo que quiere aprender y vive como quiere vivir.
Rodeada de mujeres que están lejos de ser las delincuentes del siglo XXI y que todas y cada una de ellas son seres humanos capaces de amar con el corazón, mujeres entregadas a sus propios deseos y con historias que llegan a desgarrar el alma.
Es muy cierto que cada quien construye su propio destino, pero cuando la vida te pone trampas u obstáculos a lo largo del camino debemos aprender a irlos eliminando sin pasar por encima de gente inocente.
¡Gracias Dios por ponerme en este lugar que es de bendición y poner en mi camino gente que vale y que son seres humanos!
La existencia de miles de mujeres que
Viven en reclusión no es un sueño,
es una triste realidad.
Adriana Palacios Aguirre
23 años
CERESO de San Miguel, Puebla
16 de julio del 2010
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