Talleres Puebla

Octubre, 2011

Aprendizaje

Ayer fue un día lleno de alegrías y aprendizaje. Después de nuestro taller, donde paso a paso vamos llenando hojas con la historia de nuestras vidas, dejando en el camino dolor y resentimientos, aprendiendo a perdonar y entendiendo con la madurez que da la vida y los comentarios que recibimos como retroalimentación, de cuáles pudieron ser las causas que originaron comportamientos de terceros que nos dañaron, decidimos ir a comer para festejar a nuestra querida maestra Mónica. 

Desde siempre, esos festejos nos llenan de emoción porque es una certeza que lo pasaremos muy bien. No importa si reímos o lloramos; si hablamos de nosotras o de libros. No tenemos nunca un plan preestablecido, pero sí la seguridad de que estamos entre amigas con las que, después de haber abierto nuestro corazón y nuestros sentimientos más recónditos en cada una de las sesiones del taller, podemos sentirnos en total libertad para hablar, actuar, discutir o reír a carcajadas. Eso fue exactamente lo que ayer pasó: hicimos… de todo. Al final, con todavía algunas risas contenidas y muchos abrazos nacidos del corazón cada quien partió para realizar sus actividades personales.  

Pero, a diferencia de muchas otras reuniones, donde una vez que se dice un hasta luego, se olvida el asunto, me quedé durante mucho tiempo pensando y analizando otras cosas que he aprendido, y en algunos puntos que platicamos.  Recordé cómo, no importa la edad, puede uno divertirse y reírse a morir con tan solo estar rodeada de las personas adecuadas y compartir una broma o un chiste y que no es lo mismo reírse con, que reírse de. Así que empecé a caminar con la risa todavía medio atorada y sonriendo a cuantos se atravesaban en mi camino, lo que me devolvió alguna que otra sonrisa no esperada. No cabe duda de que los demás sólo proyectan lo que ven en nosotros y nuestra actitud es la que observamos en los que nos rodean.

Nuestro grupo no tiene tiempo ni edad, cuando estamos juntas sólo somos mujeres: fuertes, sensibles, luchadoras, divertidas, lloronas, activas, respetuosas de la vida y de la libertad. Es muy enriquecedor escuchar la reacción que tienen las más jóvenes del grupo ante lo que exponemos las que somos de la mitad del siglo pasado y nosotras aprendemos y nos actualizamos con sus luchas y comentarios. 

Pero lo mejor de todo es que ya no somos sólo las integrantes del grupo sino que ahora lo conforman también nuestras familias y sus alegrías o problemas.  Hablamos de los maridos, hijos, nietos y amigos, como si todos formaran parte del grupo y es, además, muy valiosa su inclusión física en algunas de las clases o reuniones. 

Aunque nuestro propósito principal es escribir, se nos ha dado mucho más a través del taller: amistades profundas y relaciones de apoyo emocional que han sido un verdadero regalo. Ale, Mónica, Gloria, Paulina, Rocío, Carmen, Gisela, a todas muchas gracias por su compartir, escrito y verbal y sobre todo por sus abrazos llenos de cariño que han dado calor a mi vida durante este lapso.

Ma. de Lourdes Sáinz

 

¿Qué opinas de este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx

06 Oct11:15

Gracias a ti por tu linda

Por Gisel (no verificado)

Gracias a ti por tu linda amistad!