Mi corazón quiere hablar
Siempre he querido escribir, sacar de alguna manera tanta cosa que rueda por mi cabeza y así, con toda la intención, me quedo observando la hoja y llevando el lápiz de mi boca al papel, borrando, tachando y tirando a la basura el escrito junto con mis palabras a medio decir.
Tal vez mi preocupación por que lo que escriba a la primera sea una maravilla provoca que nada salga de mí y así todo en mi vida. Incompleta, entre sueños y con promesas. La ambición por que todo salga perfecto provoca que no empiece a hacer las cosas, la inquietud por las comas y los puntos seguidos empieza a acrecentar la ansiedad y de repente los pensamientos destructivos como: “no sabes hacer nada” aparecen y el círculo vicioso nunca tiene fin. He llegado a pensar que tengo tanto que contar que mis palabras son celosas entre sí, unas quieren aparecer antes y no ceden frente a las demás. Hoy quiero empezar algo, sin importar que mis puntos no sean correctos, con la mentalidad de que soy humana y que soy una mujer como tantas otras, que seguramente tendrá una buena historia entre los labios, puesto que las mujeres siempre tenemos historias interesantes que compartir.
Soy Beatriz, mi nombre me gusta, siento que es elegante, fuerte y delicado. ¿Su aroma? A frutos rojos y su textura resbalosa como la piel de una serpiente y como los comentarios de su dueña cuando no quiere contestar algo directamente. Heredé (en vida) el nombre de mi madre, mi papá quiso que me llamara así, porque ella era el amor de su vida (prefiero pensar eso y no que fue una imposición machista), todo aparte del nombre se hereda: la energía, las vivencias y hasta ciertas manías de la persona que lo poseyó con anterioridad.
Soy tan parecida a mi madre, que a veces me asusto, la hipersensibilidad nos caracteriza. Un aroma o el cambio de clima tienen el poder de cambiar nuestro ánimo en segundos y de una forma muy abrupta. De mi padre heredé el temperamento explosivo y el nerviosismo, cosa que me ha ayudado a llegar antes de tiempo a todos los lugares y me ha permitido parecer más responsable de lo que soy, por el temor a quedar mal o no llegar temprano. La herencia genética es algo delicado, porque por más terapias o clases de yoga que tomes, todo sale a flote tarde o temprano, esa situación me da mucha risa. Generalmente siempre estoy platicando en mi cabeza conmigo misma, desde que tengo uso de razón siempre me he comparado con los niños de la escuela, tan tranquilos, tan desobligados y felices corriendo de un lado a otro, tal y como un niño debe de ser. Mientras, yo sentada en un lugar con otras amigas, con un nervio interminable en el estómago y con el temor de que la campana sonara. Al pasar de los años me he dicho: “ Beatriz, podrá ser posible que el sonido de una campana te asustara” y la respuesta es Sí!!.
Hace un año y medio llegué al D.F a vivir con mis primas, nunca había estado aquí y la impresión que me llevé no fue tan grande puesto que me adapto fácilmente a los cambios y las nuevas rutas al trabajo. Vine con una intención: estudiar, prepararme, crecer, trabajar y seguirme moviendo conforme se presentara una mejor oportunidad para mí, cumplir el sueño de ser independiente, vivir sola, tomar decisiones y vivir feliz para siempre, a decir verdad, con muchas intenciones. Pero como la realidad siempre difiere un poco de lo que soñamos, me he encontrado con algunas cosas en el camino que no había incluido en mis sueños rosas. Como por ejemplo, la cruz de los pensamientos del pasado y la incansable lucha por desvanecerlos en la que se me va la mayoría de las energías que necesitaba para cumplir las ilusiones prioritarias, todavía no encuentro esa tranquilidad que busco desde los 6 años de edad y en una ciudad en la que todo va tan rápido (como en cualquier gran ciudad), no se pueden ni escuchar los pensamientos. El sonido de los carros, el metro, los vendedores, todo se convierte en un solo murmullo estruendoso, que termina por desplazarte del protagonismo de tu propia vida a un asiento en el metro.
En ese ir y venir del metro, en las paradas continuas en cafecitos que me ayudan a reacomodar pensamientos, he jugado varias veces a ser la persona que pasó por la banqueta, me meto en sus vidas sin autorización, trato de descubrir eso que llevan dentro, esas vidas que cuelgan de sus ropas y escurren por sus dedos, dándome una sensación de calma por el momento y llenándome de vacío al final. Y esa soy yo, caminante de rutas invisibles, queriendo algo que no tengo, sin saber que es lo que quiero, cambiando tardes aburridas de obligación por unas tranquilas y sin motivos.
Hace unos días, me encontraba en mi casa, sola, antes de que llegaran mis primas y de repente me di cuenta de que no tenía con quien hablar para contarle mis cosas, ya no podía marcarle a mis amigas y llegar en diez minutos a sus casas, no podía irme a casa de mis tías a platicar de lo que fuera, ya no estaba el columpio en la cochera en el que me sentaba en las tardes con mi mamá a platicar del paisaje, de las palmeras de la cochera o de los colibríes que venían a visitarnos tantas tardes. Estaba sentada, sola, frente a la computadora tratando de terminar un trabajo escolar para titularme de una especialidad. Ninguna motivación en mi corazón, nadie a quien hablarle puesto que sé lo complicado de mi situación y la gente no logra entender de que estoy hablando. Incluso no tuve el valor para contarle a mi novio lo que pasaba por mi cabeza y eso era aún peor porque siempre me había sentido en confianza con el para contarle lo más íntimo, lo más tonto o lo más importante de mi vida. Me di cuenta de que esto que sentía no podía hablarlo, tenía que confesárselo a una hoja que no pensara, que no tratara de entender nada, que estuviera a cualquier hora, incondicional y comprensiva, dándome todo el espacio que necesitara para explayarme.
Elegí la mesa del comedor de visitas para escribir, ahí trabajo más cómodamente puesto que es un lugar muy iluminado y tiene vista hacia los árboles llenos de ardillas jugando todo el tiempo. Es un lugar fresco, verde y café. Amarillo a veces por el sol, la verdad creo que soy afortunada de vivir en un lugar así.
Mi casa es muy fría, muy grande, muy todo y por el silencio y la tranquilidad del lugar, puedo creerme la historia de que me encuentro en una de mis casas, alejada del ruido a donde me voy a refugiar cuando lo único que necesito es silencio, tranquilidad y hojas para escribir. Me imagino que ya han pasado varios años y que en lugar de ser una joven tratando de descifrar qué es lo que quiere hacer con su vida, me convierto en una mujer madura, independiente y con la seguridad a flor de piel. Puedo usar el pijama todo el día, tomar tarros de café caliente, a fin de cuentas es mi espacio, mi lugar, mi mundo.
Mi hora preferida para escribir es a las cinco, generalmente a esa hora todos en la casa habían regresado del trabajo o la escuela, querían descansar y convivir en familia. Se respiraba un aire de tranquilidad y reposo, muy distinto a la corredera de las mañanas. Como era usual, a esa hora, el olor a café invadía la casa y la música de jazz empezaba a oírse por todos los recovecos del adobe y las vigas de madera, me encantaba mi casa. Hacía mi tarea tranquilamente y disfrutaba del ir y venir de mi papá por todo el lugar. Es una hora muy hogareña para mí y aunque ahora me encuentro lejos de mi casa y sola, puedo revivir esa sensación con sólo encender la cafetera y ponerme a escribir tranquilamente.
Había vivido días de angustia por no tener a alguien a quien contarle lo mío y fue cuando recordé que existen cierto tipo de cosas que no pueden hablarse y que es mejor escribirlas, el alma no puede explicarse, puede escribirse.
amiga es sorprendente lo que
Por victor hugo cudras casillas (no verificado)amiga es sorprendente lo que escribiste
en verdad me sorprendes y que bueno
que tengas donde puedas palmar tus pensamientos
Encuentro
Por Indira Ochoa Carrasco (no verificado)Beatriz:
Ha sido muy agradable leerte; yo también encuentro que me identifico contigo en algunas sensaciones y te agradezco que seas tan audaz y creativa para ponerlas así en el aire para mucha gente :)
Me ha gustado encontrarte por aquí, y quien sabe, uno de estos días, en uno de esos cafés para compartir satisfacciones y frustraciones en medio de la ciudad. Un abrazo.
Felicidades
Por Machy y Joel (no verificado)QUERIDA BEATRIZ:, Nos encantó tu escrito, querremos decirte que al leerlo te sentimos como si estuvieramos a tu lado, sabes que te queremos mucho, que siempre estas presente en nuestro pensamiento, que aunque estes fisicamente lejos formas parte de nuestra familia, te extrañamos mucho, nos haces mucha falta, esa soledad que a veces sientes, debes de dasecharla, tienes mucha gente que te queremos, sabes que no estas sola, cuentas siempre con nosotros.
Recuerda que debes de darle a cada dia su propio valor, vivelo intensamente y con mucha responsabilidad, sabemos de tu capacidad para realizar las cosas que se te presentan, no dudes de confiar en Tí misma, lo que hagas hazlo convencida de que es lo mejor, y comprometete con ello, si así lo haces, las recompesas llegan solas.
El café nos los echamos cuando regreses, te decimos que como nos lo pediste, estamos muy al pendiente e Tú Mamá y Abuelita, afortundamente están muy bien.
Te mandamos todo nuestro cariño y te esperamos pronto, Muchas felicidades y que Dios Te Bendiga.
CUIDATE MUCHO, NO HAY NADA MAS IMPORTANTE QUE TÚ.
TE QUERMOS MACHY Y JOEL.
me encanto!
Por LoOpS (no verificado)Hola Beatriz soy amiga de Sofia tu prima, kien por error me escribio en el msn (YA VI TU NOMBREEEEE) y yo whattttttttt? jajajajajajaaj y entonces me paso la pagina donde venia tu escrito.. muuuuuuuuuuy largo pero me transmitio paz y una sensacion de añoranza, le comento a sofi ke somos muy parecidas, me hiciste sentir de lo mejor e ilustrar todo lo que ibas describiendo con tus palabras... un saludos muy grande y que Dios te bendiga.
saludos!!!
mujeres
Por Sofia (no verificado)Y después de vivir con puras mujeres he entendido, cada una tiene una historia diferente que contar pero coincidimos en muchas situaciones que no decimos pero hacemos, sentimos y pensamos y tu lo has descrito tan bien...