Mi reflejo.
Hoy me he levantado y me he visto en el espejo. Veo esa arruga que se me forma cuando estoy inconforme y ese pedazo de vientre que me quedó marcado por la celulitis; no me gustan mis piernas ni mi boca, observo que ya es tiempo de depilarme las cejas.
Y le digo a mi reflejo ¡otro día más!. Y me parece oír que me contesta: sí, otro día mas y te ves más cansada y triste que ayer. Y le digo las frases de siempre: yo puedo, no me pasa nada, es fácil luchar y seguir adelante, ¡ánimo!
Pero me dice: te engañas otra vez, sabes que estás muy sola y, aunque te pongas la máscara de fortaleza ¿cuánto vas a aguantar?, esa máscara ya empezó a dejar marcas en tu rostro, esa sonrisa fingida te ha dejado esa mueca de fastidio, escojo mi ropa y mi reflejo me grita desde el espejo: ¡cuándo vas hacer feliz!, ¿cuándo vas a decir lo que sientes?, ¿cuándo le vas a decir a tu pareja estoy enojada en lugar de decir “sí amor”?, ¿cuándo te vas a comer un pastel sin después estar pensando cuánto vas a subir de peso?, ¿cuándo le vas a decir a tus hijos no soy su esclava, recojan su cuarto y cuándo te vas a amar a ti misma con esa lonjita fastidiosa, con esos pechos que tratas de esconder?
Y lo veo y me veo tan triste tan abatida, que me gustaría decirle hoy, hoy lo voy a hacer, pero caigo en cuenta de la hora que es, comienza mi turno, tengo que hacer de comer, tengo que llevar a mis hijos a la escuela y trato de escaparme de mi reflejo, no me veo en la ventana del micro ni lo quiero ver en el aparador de la tienda porque veo esa súplica y reproche ¿cuándo vas a luchar por ti?
Y por más que trato de luchar veo mi reflejo y asumo qué tan grande es mi soledad, su grito callado que me pide vuelve a vivir. Llega la noche tengo que desmaquillarme y sé que ahí esta esperándome, con su misma mirada de cansancio pero con una flama de fe, esa fe que nos mantiene adelante esa fe que me hace encararlo y prometerle que voy a luchar porque ya no tengo ganas de oírme más reprocharme a mi misma la falta de voluntad.
Empiezo hoy desmaquillándome, viendo cada una de mis imperfecciones, revisando mis senos que están bien a pesar de ser madre de tres, mis piernas no son largas ni voluptuosas pero puedo caminar, veo mi vientre y saboreo los recuerdos de mis embarazos, toco mis labios, recuerdo ese primer beso, siento la textura de los labios de Alfredo en las noches de pasión, y sonrío y por primera vez siento que me veo tal cual soy.
No soy perfecta, ni una belleza, pero soy una mujer con ganas de amar y ser amada, con deseos y tristezas que se han marcado en mi rostro y hoy sólo, por hoy, vi en el espejo fe y esperanza reflejados en mi mirada y ganas de luchar; beso mi reflejo y me voy a acostar.
Casiopea
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Hola Casiopea: Me
Por Marisela (no verificado)Hola Casiopea:
Me atrevo a decir que la mayoria de las mujeres (hasta las más exitosas y famosas) hemos tenido este tipo de reflejos, en los que vemos el pasado, el fastidio y el desánimo. Sin embargo, lo padrísimo y madrísimo de esto, creo yo, es que el espejo también nos puede dar oportunidad de mostrarnos diferentes reflejos, ocultos en nosotras. Y se me hace que el tuyo, ya viene en camino! un abrazo!
agradecer.
Por CASIOPEA (no verificado)agradecer tan bonitas palabra y espero que tu tambien escribes muy bien y es mi primer comentario y me ayuda a seguir escribiendo que DIOS te ebndiga bay.