Claudia Peña, es tallerista Demac en el Cereso de Puebla.
Hoy nos comparte este texto que esperamos que disfrutes:
Para mis nietos:
Dayelline, Leticia, Danae, Lucía, Catherine y Zaid
LIB
Lib es una golondrina que tenía su nidito, el cual ocupaba con sus tres polluelos. Todos los días salía a buscar alimento para ellos, desde temprano trabajaban arduamente para que no les faltara nada y era feliz al verlos contentos y confiando en ella.
Entre un trabajo y otro transcurría la vida de Lib; cuando ella regresaba a su nido todo era luz y felicidad.
Una mañana, como de costumbre, salió a ganarse el pan de cada día, de repente unos hombres crueles y perversos la atraparon. Ella no sabía por qué lo hacían, por más que les preguntaba ¿a dónde me llevan?, ¿qué está pasando?, nada le respondieron, sólo “¡cállate!”, dándole un buen golpe en el costado derecho.
Lágrimas silenciosas fluían de sus ojitos asustados, seguía sin comprender. En pocos minutos llegaron a una enorme jaula y ahí la encerraron. Lib lloraba y volvía a preguntar ¿qué he hecho para merecer este encierro? Silencio total. Nadie le hizo caso. A nadie le importó su dolor ni la angustia que vivió al saber que sus polluelos la estarían desamparados esperando en el nido. De una manera cruel habían cortado el cordón umbilical que la unía a sus hijos. Los amaba tanto que los sobreprotegió, no los enseñó a volar solos, y ahora qué iban a hacer si ella está encerrada.
Pegó su frente a los barrotes y su valor revivió con fuerza para enfrentarse a la vida y a la realidad que estaba viviendo, también revivió su ansiedad por el trabajo y, en su corazón, la disciplina por el sufrimiento. Lloraba todas las noches mientras las estrellas temblaban en el cielo y los grillos con su canto le hacían compañía.
En efecto, sus hijitos la esperaban con ansiedad, pero no se quedaron quietos ni de brazos cruzados. Preguntaron y preguntaron hasta que alguien les dijo dónde estaba su mamá; con rapidez se dirigieron al lugar indicado, el cual les pareció una fortaleza, mas no tuvieron miedo y, venciendo cada uno de los obstáculos que se interpusieron en su camino, llegaron a ella. El encuentro fue un momento inolvidable, entre lágrimas y risas se fundieron en un cálido abrazo.
Los polluelos, con palabras entrecortadas, le contaron a Lib todo lo que pasaron para encontrarla. Perros salieron a ladrarles pretendiendo morderlos, sufrieron agravios, ofensas, injurias, burlas y en un solo día, juntos lloraron todas las lágrimas contenidas mientras Lib los acariciaba. Con tiernas palabras de madre, ella les dio consejos y decidieron todos que nada ni nadie volvería a dañarles jamás, porque unidos no habría ofensa que les alcanzara.
Han pasado muchos años separados. Durante todo ese tiempo, lágrimas y preguntas sin respuesta han sido el alimento cotidiano de Lib; ha habido ocasiones en que pareciera que la vida se apagaba para ella, sólo el recuerdo de sus polluelos la estimula una y otra vez.
Hoy, Lib se levanta cada mañana, toma sus herramientas de trabajo, su desayuno, con lágrimas de gratitud riega el jardín de su corazón y con la cabeza erguida espera la llegada de sus hijos.
Agradece a Dios el valor que da a sus hijos para volar solos, buscar sus alimentos y remontarse sobre las tormentas.
Sus hijos son los que le han dado la fortaleza que necesita para sobrevivir a su encierro y también le dieron una palabra mágica: DALEDALUKAZA, que cuando la pronuncia sonríe, su mirada se ilumina y la hace soñar con seis pares de ojitos que la ven con amor y con doce bracitos extendidos que la esperan y también anhelan su libertad.
Claudia Peña
Cereso de San Miguel
Puebla, Puebla
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felicidades
Por Anónimo (no verificado)wooow, la verdad me quede impactada tras este relato, me emociono mucho y a la vez me enternecio, al igual se me vidriaron los ojos, debe ser dificil estar en momentos de ese tipo, ruego a dios por lib y por toda la gente inocente que es mal juzgada por todos, y sobre todo por nosotros los humanos.
que dios los cuide
Dios te bendiga
Por ELVIA (no verificado)Me quedé impactada de la historia, del dolor que se debe sentir estar alejada de lo que más se ama que son los hijos.
Sólo quiero decirte que pronto Dios y su justicia divina es la que te dejará en libertad para que puedas volar día a día con tus hijos y encuentren el amor y la paz que les ha sido arrebatado.
La Virgen te protege y ella es la madre amorosa que te da fortaleza y cuida de tus hijos.
Dios te bendiga!
Elvia