Estoy sumamente conmovida, después de haber incursionado en la página de DEMAC, leyendo a las diferentes participantes, que han colaborado con sus escritos.
Me sorprendo de la calidad y emotividad con que se manejan, para poder plasmar alguna de sus vivencias, mis respetos y mi admiración por ello.
No sólo cuesta poner en una hoja en blanco una idea bien explicada, sino que además sea una parte de ti misma, lo hace todavía más difícil.
Y sin embargo, estas bellas mujeres (no puedo negar a mi intuición el imaginarlas así, porque lo son) se arman de un valor inimaginable, atreviéndose a ponerlo en una hoja, que de antemano saben que será leída, y se desprenden de aquello para ponerlo a la luz pública, no para escuchar exclamaciones de lástima o admiración, me niego a creer que este el fin que las motiva, sino… para CRECER. Porque le están demostrando a la vida, que a pesar de todo, DE TODO lo que han vivido… crecieron, y son mejores de lo que eran, en ese pasado que ya están desligando ahora.
Hablando de tu abuela, de los recuerdos tu niñez o de la vida que llevaste llena de abusos, de miedos agazapados en los rincones de tu recuerdo, me imagino que las palabras salen como aves en una parvada. O al menos, ahora que yo les estaba leyendo, me imaginé que esas aves volaban y se perdían en el infinito para no regresar jamás. En cada frase, en cada párrafo, desgarrador o nostálgico o feliz…por fin escaparon las palabras, y con ello quiero creer, necesito creer, que se liberaron de algo… que no va a volver a lastimarlas. O que si es feliz tu recuerdo, fue casi…casi como labrarlo en piedra, ¡así de fuerte es la palabra!
Yo les animo a continuar, deshojando tus recuerdos… nos dan tanto que aprender, y al mismo tiempo tanto en que creer. Somos parte de algo, y así hay que sentirnos…somos mujeres…mexicanas… escritoras… talladoras de palabras.
Quiero agradecer…muy en especial a Patricia (mi miedo) Dulcinela (felicitaciones) Chirino (abuelas) Alejandra (Abuela) y a un comentario anónimo, todas sus palabras…me dejaron en silencio cuando las leí… no podía creerlo… y les agradezco tanto sus comentarios, bueno por mí, porque aquí es donde reafirmo, que esto de escribir… deja huella.
Muchas gracias DEMAC, por darnos esta oportunidad, están haciendo un trabajo estupendo, mi humilde reconocimiento para ustedes… y permítanme quedar como su más segura y atenta servidora.
María del Carmen Ginori Lozano
Tijuana B.C. Nte., México
Junio 2011
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