Ma. de Lourdes Sáinz
Participante en Taller DEMAC
Puebla, Puebla
Elimina los deseos universales de salud, solvencia económica y armonía familiar….era el primer paso del ejercicio y me desconcertó. ¿Cómo puedo lograr una consecución de mi proyecto de vida si excluyo lo que lo conformó? Ahora, en el inicio del tercer tercio de mi vida, que he denominado “Gracias a la vida…que me ha dado tanto”, considero que sólo he dado giros a lo que quiero pero sin perder nunca de vista lo que ha sido mi proyecto y puedo dividirlo de la misma manera que cuando lo hice y lo firmé hace ya muchos años.
En mi proyecto de vida original me propuse trabajar para poder sacar adelante a mi familia y lograr avanzar hasta donde mis estudios me lo permitieran y lo logré, ahora lo profesional es el resultado de lo anterior más mi deseo de estar en contacto con los temas de actualidad y se confunde o se complementa con lo intelectual para que pueda seguir vigente durante todavía muchos años. En este campo, aún después de mi jubilación he logrado obtener algunos reconocimientos, pero sobre todo me siento plena y capaz al estar desarrollando actividades nuevas como lo es el trabajo en la docencia universitaria y me alegra estar al nivel de mis compañeros más jóvenes en el resultado obtenido. Este continuar en la vida activa me permite seguir disfrutando también de solvencia económica que me lleva hacia otras áreas de convivencia, viajes, libros y tertulias. Ahora, el cambio estriba en que lo que gano es sólo para mí y aunque mis necesidades ya no son tantas, me gusta compartir lo que tengo con las personas que conforman mi existencia y que hacen que tenga un vida social más amplia que antes y pueda darme algunos gustos especiales como lo fue este fin de semana en que disfruté con los niños de Vero de las luchas y, con mi playera y mi máscara, grité al parejo de ellos. Para mí, eso es plenitud de vida, no tantos recelos ni problemas con el qué van a decir o pensar los demás, así que pongo una palomita en mi proyecto de vida en la parte que decía vencer mi temor de ser criticada y ahora disfruto de la familia sin tantos recelos. Me siento mucho más integrada y feliz a todos los que me rodean, puedo relacionarme más fácilmente, no me pongo pretextos y me entrego al trabajo y a las diversiones, incluyendo el facebook, en forma más plena. Uno de los retos no cumplidos y que renuevo cada año es el cuidado de mi físico en cuanto a peso se refiere y aunque afortunadamente soy más saludable ahora que hace tiempo, ya que no tengo estrés, la comida sigue siendo mi perdición y difícilmente me resisto a los antojos.
Las dos áreas que han sufrido cambios más radicales han sido la emocional y la espiritual. La primera ha sido totalmente transformada, soy menos nerviosa, más objetiva y eso me ha traído beneficios incalculables en mis relaciones con terceros. Sigo siendo emotiva, afortunadamente, también sigo siendo soñadora y anhelo cosas y amo los seres que me rodean y a la vida, pero un gran logro ha sido mi control emocional y, por ahí leí, que la victoria es un sabor reservado para aquel que superó sus limitaciones y estoy degustando esa dulzura aunque todavía tengo mucho que hacer al respecto para librarme de algunas ataduras. En cuanto a la segunda considero que siempre he tenido una disposición o capacidad adquirida por hacer lo moralmente correcto, pero ahora soy consciente de ello, disfruto mi cercanía con Dios y me gustan los momentos de soledad dedicados a la meditación y el crecimiento espiritual.
A mis sesenta y dos años he llegado a la parte de mi vida en que ya no sólo conozco sino reconozco mis cualidades y defectos, mis virtudes y debilidades. Ya sé qué quiero y cómo lograrlo. Mis planes están hechos, las decisiones tomadas y ahora, después de muchos años de ser la hija, la esposa o la mamá de, soy yo al fin y no pienso perder esta oportunidad. Sé que puedo compaginarlos con otros roles y que estos complementarán mis sueños. Tengo muchas metas profesionales importantes, estudios que realizar, actividades que compartir con mi familia y el rol de abuela que me espera me ilusiona totalmente. Me gusta estar rodeada de juventud, soy más tolerante con los demás, me gusta la energía de la gente joven y la serenidad de los mayores. No sé si mis años y mis sueños son incongruentes, a veces me desconozco cuando me comparo con mujeres de mi edad que sólo desean descansar, considero que lo más importante es la actitud que se tenga ante la vida. Mientras tenga sueños por realizar, amigas con las que pueda compartirlos y familia a la que disfrutar mi vida tendrá un porqué. Ya no puedo culpar a nadie de mis dudas o de mis fracasos, sé que yo soy la responsable de cada uno de mis días y del resultado de los mismos. Mi vida es como una rebanada enorme de pan recién horneado con una gruesa capa de mantequilla que anhelo comerme de una mordida pero que voy a chiquitear para disfrutarla más. Estoy saboreando esta etapa y lo voy a hacer poco a poco, para que mi crecimiento como ser humano sea congruente con mis anhelos y me llegue a convertir algún día en la persona que siempre he querido ser. Todavía tengo un “yo” inexplorado que me asombra continuamente.
Voy a promover el reconocimiento de los valores entre todos los que me rodean, especialmente entre mis jóvenes alumnos, voy a mostrarles como enarbolarlos como una bandera que los distinga y los haga crecer. Quiero ser un ejemplo de salud mental, de entusiasmo y de alegría, porque la verdadera felicidad se encuentra en emprender cada día actividades que valgan la pena y sólo habrá una persona que podrá decirme con certeza si triunfé: yo misma.
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Felicidades
Por Paulina (no verificado)Felicidades Lulú. No lo había podido leer, me encantó. :D