Talladoras de Palabras

Junio, 2010

Un interior en proceso de descubrirse

Cada año que termina, la gente suele hacer un recuento de experiencias y propósitos no realizados. Mi costumbre era semejante y también me dedicaba a desear lo mejor a todos mis conocidos, sólo que me olvidaba de mí. Dedicaba los últimos días del año que se despedía para hacerme un sinnúmero de reproches y regaños por no haber cumplido mis propias expectativas.
Desde el 2007, dejar el pasado atrás para evitar dolor hizo que decidiera ocuparme en solucionar conflictos escombrando, de manera exhaustiva, todos los pensamientos que me acompañan, haciendo una depuración y ordenando, según jerarquías, todo lo que involucre mi atención.
Lanzo deseos al viento esperando que todos se logren. Libertad. Es incongruente vivir libre y encadenada, tal cual me siento al verme sostenida de un sentimiento enfermo producto de la co-dependencia hacia Vladimir. Por todo lo que hace y lo que dice, me mantengo unida y separada de él al mismo tiempo. Sus acciones buenas y malas me llevan a confusiones enormes que no me permiten ver más allá de lo conveniente. Recuperar mi libertad de sentir, de decidir, de no importarme su vida y evitar su manipulación a toda costa, eso anhelo con todas mis fuerzas y continúo trabajando para lograrlo.

Sentirme valiosa es otra petición que me hago a mí misma. Sé que soy la única que puede ayudarme. Sólo que en ocasiones al despertar y verme al espejo me siento de lo peor, una fracasada, tonta, humillada e incapaz de salir de un profundo mar de tristeza donde me ahogo y salgo a flote, pero vuelvo a hundirme. Es una sensación terrible, la cual quiero eliminar porque suele estancarse como un estado normal y acostumbrarme a ello no es lo más saludable para mí.

Saber educar a mi hijo dentro del respeto a sí mismo y hacia los demás. Darle bases sólidas para que sepa decidir y actuar con congruencia, otorgarle alas para que aprenda a volar.
Al ingresar a la Carrera de Médico Cirujano, mi objetivo principal era aprender a prevenir y curar padecimientos en las personas que requirieran de mis servicios. Luego vino la oportunidad de trabajar en el área de Estimulación Temprana y trajo consigo más aprendizaje y la idea de enfocarme no sólo a niños sanos y de padres con recursos económicos sólidos, sino a infantes en situación de vulnerabilidad en las áreas económica y de salud física y mental,  ya que he notado que en México ese sector de la población está descuidado. Ese es otro de mis deseos.
Llegando al corazón de mi montaña, veo todo lo que engloba mi vida: yo, mi hijo, familia, amigos y trabajo. Todo lo percibo diferente, ya no es igual, tal vez porque ya no soy igual, me siento más conciente de cada paso que doy y lo hago con cuidado. Me veo con la clara decisión de erradicar de mi vida todo y a todos los que me dañan de alguna forma, aunque hacerlo conlleve a renunciar a la costumbre de ser lo que estoy tratando de modificar. 

Geraldine