Literatura Carcelaria

Mayo, 2011

L’Abcdario del hombre postizo

 Por: Natacha Lopvet Mriktti

Centro de Readaptación Social Femenil
de Sta. Martha Acatitla, DF

 

A-Ávido como la piraña de sangre nadando furiosamente en las corrientes  de las aguas negras del Amazonas, esperando que se presente su presa distraída y débil.

B- Borregón, siempre tiene la necesidad de reportar a quien quiere oír, lo que ve, escucha o se le confiesa. No puede guardar un secreto.

C- Clon, cobarde, común y corriente.

D- Dualista, tiene que compartir con él mismo o con los demás, es un eterno insatisfecho.

E- Egocéntrico, egoísta, of course, yo primero, yo siempre, yo, todavía yo.

F- Frustrado, falso, fuera de la realidad, de su esencia.

G- Goga, Guess, Gucci, Gue.

H- Hipócrita, hiperactivo, hipertenso, hiperseguro, hiperfidosísimo.

I- Inmaduro, irracional, infiel e inconsistente; promete pero nunca cumple.

J- Jambado. Sus características requieren mucha comida.

K- Ketchup, su salsa preferida.

L- Lamebotas, empalagoso.

M- Manipulable, títere a la merced de cualquier déspota.

N- Naco, no tiene gusto. La creatividad no existe en su diccionario.

O- Orgulloso de sí, convencido de que él es el mejor.

P- Paranoico, pretencioso, prepotente, presumido, patético. Todo está en la apariencia, es superficial.

Q- ¿Quién se reconoce aquí?

R- Rígido, rudo, rencoroso. No cambia de opinión.

S- Sabe todo, siempre tiene razón y siempre tiene qué hablar y decir.

T- Temeroso

U- Usuario, utiliza, aprovecha todo.

W- Whisky, su bebida favorita.

X- Xenófobo

Y- Yerbajo, inútil, improductivo.

Z- Zombi, robot.

 

Así es el hombre postizo, es un hombre escondido atrás de su máscara y su disfraz. Puro producto de la sociedad de consumo, de una sociedad controladora y manipuladora. Es este hombre ambicioso pero temeroso a la vez.  Es aislado de sus semejantes, hasta de su propia familia; pero camina con la masa como un pobre borrego creyendo todo lo que los medios de comunicación soporíferos le cuentan o le enseñan. Hasta se le dice cómo pensar o tener sueños formateados y ni se da cuenta de nada.

El hombre postizo no busca más allá de su nariz. Se conforma con lo que le ofrece la sociedad (trabajo…) por temor, teme mucho, de la inseguridad, de las enfermedades, de la guerra o sencillamente del desconocido. Atrás de su máscara hay un mentiroso, un temeroso, un hombre lleno de culpabilidad, de no ser lo que por esencia tendría que ser. Su visión de la humanidad es fría.

Lo peor es cuando un hombre verdadero, libre de toda máscara o disfraz lo invita a ver quién es en realidad, a pensar y a aprender la vida de otra forma o de reconsiderar el sentido de su vida; este hombre niega, ignora, finge no entender; se vuelve aún más callado, rígido, codicioso, ¿por qué?, ¿por temor, por miedo?

Qué pena me da de ver que todavía sobran en la Tierra tantos hombres prisioneros privados de su libertad de ser por temor.

Hombres postizos y mujeres postizas dejan de bailar en un carnaval que no los llevará a ningún “Dorado”, pero sí a una profunda tristeza de no encontrar nunca la verdadera felicidad.

 

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