Literatura Carcelaria

Agosto, 2010

Margarita Hernández Zapata

CERESO de San Miguel,

Puebla, Puebla.

Mamá, te amo.

Soy parte de ti y sé que

con amor me recibiste

entre tus brazos.

Tenme calma porque

la única forma de expresarme

es mi llanto.

Hoy acabé con tu paciencia

y tus golpes no sólo me hieren el cuerpo,

golpean mi corazón.

Me hacen dura y rebelde;

terca, torpe y agresiva,

bloquean mi capacidad de amor,

acrecientan mis temores y

hacen crecer en mí el odio.

No me golpees, soy débil

e indefensa ante tu fuerza.

Ese golpe me dejó quieta.

Ya no respiro, y hoy

te veo junto a esa pequeña

caja blanca; tus lágrimas

ruedan, sé que me amas,

este es el final de estar

juntas, y desde donde estoy,

sólo sé decir:

Mamá, te amo y nunca más

acabaré con tu paciencia.