Soy tímida y callada, pero no te fíes, porque me defiendo bien cuando hace falta. Soy leal hasta lo imposible, trabajadora como mis padres, soñadora aunque me cuesta admitirlo, sensible y también sensual. Puedo ser fría y distante cuando me tratan mal, pero tengo grandes arranques de pasión. Todavía no sé enojarme en su justa medida y lloro a menudo, sin culpa. Me gusta reírme de mi misma. Dicen algunos que tengo un humor negro.
Soy amante de la buena música, la clásica, el jazz, los sones jarochos y la música de gitanos. Andar por un museo viendo pinturas y obras de arte es como ir a misa para otros. Me vitaliza leer y también escribir. Me gusta saber sobre otras culturas, otros países, conocer sus historias, pero también necesito mirar los árboles y el verde pasto, las flores de todos olores y colores. Amo una buena comida y una copa de vino. Añoro caminar por la playa del Mar del Norte, con olor a yodo, cuando sopla el mal tiempo, cuando la arena te corta la cara y las gaviotas te rasgan el oído.
Soy sociable sólo a ratos y escucho más de lo que hablo – en cualquier idioma. Me gusta retirarme a tiempo a mi mundo que es de interiores, de luces tenues, atmósferas anunciadoras como flores del manzano. Mi universo está poblado de añoranzas de tonos violetas, añil y púrpura, y también de alegrías tan claras como los amaneceres de verano, y de pasiones pintadas de rojo y naranja.
Me da miedo no ser suficiente, no merecer, quedar como tonta. También quedarme ciega y no poder leer más, o quedarme sorda y no poder escuchar música, ni los pájaros temprano por la mañana. Me da pánico perder la memoria y olvidar el español, quedar incomunicada del mundo de las palabras. Me da miedo ya no reconocer a nadie, y despertarme por la noche y no saber donde estoy. Me da pavor vivir demasiados años, no saber despedirme a tiempo, antes de yacer en cama como trapo viejo y sucio.
Espero algún día convertirme en una mujer que no se raja nunca, que defiende la vida y sus criaturas, que ríe y llora a sus anchas, que deja huella. Sí, una mujer que deja huella, como una pequeña abeja que zumba por ahí, o una mariposa que revolotea en el jardín. Y en mi próxima vida, seré mujer de nuevo, mujer amada, mujer amante, mujer madre amorosa, mujer poeta, mujer pianista.
Paula Busseniers
Talleres Xalapa
¿Qué te pareció este texto? Escribe aquí tus comentarios o envíalos a diana.perez@demac.org.mx
para mi maestra
Por Anónimo (no verificado)Para mi maestra Paula B. que me dio sus palabras tan grandes y tan bellas en un momento tan dificil y tan importante de mi vida;siempre la recordare como parte formadora de mi aprendizaje. y leo su writing y me doy cuenta lo hermosa que es de alma.
gracias maestra Paula
con cariño Lupita De Luna
(alumna de la especialidad 2008-2009)
Paula
Por Anónimo (no verificado)No es fácil hablar de sí misma, aún así, Paula es capaz de comunicar cabalmente la mirada honesta a su propia imágen y lo más importante, al interior de su imagen. Me reconozco en sus miedos, me siento acompañada en esa sensación de escenarios posibles que no quisiera ocupar nunca.
escrito de Paula Bussiniers
Por cristeta (no verificado)Conmovedor, sincero, sin pretenciones, poético, toca el alma. me encantó.