Talleres Xalapa

Agosto, 2011

Mi imagen

Soy tímida y callada, pero no te fíes, porque me defiendo bien cuando hace falta. Soy leal hasta lo imposible, trabajadora como mis padres, soñadora aunque me cuesta admitirlo, sensible y también sensual. Puedo ser fría y distante cuando me tratan mal, pero tengo grandes arranques de pasión. Todavía no sé enojarme en su justa medida y lloro a menudo, sin culpa. Me gusta reírme de mi misma. Dicen algunos que tengo un humor negro.

Soy amante de la buena música, la clásica, el jazz, los sones jarochos y la música de gitanos. Andar por un museo viendo pinturas y obras de arte es como ir a misa para otros. Me vitaliza leer  y también escribir. Me gusta saber sobre otras culturas, otros países, conocer sus historias, pero también necesito mirar los árboles y el verde pasto, las flores de todos olores y colores. Amo una buena comida y una copa de vino. Añoro caminar por la playa del Mar del Norte, con olor a yodo, cuando sopla el mal tiempo, cuando la arena te corta la cara y las gaviotas te rasgan el oído.

Soy sociable sólo a ratos y escucho más de lo que hablo – en cualquier idioma. Me gusta retirarme a tiempo a mi mundo que es de interiores, de luces tenues, atmósferas anunciadoras como flores del manzano. Mi universo está poblado de añoranzas de tonos violetas, añil y púrpura, y también de alegrías tan claras como los amaneceres de verano, y de pasiones pintadas de rojo y naranja.

Me da miedo no ser suficiente, no merecer, quedar como tonta. También quedarme ciega y no poder leer más, o quedarme sorda y no poder escuchar música, ni los pájaros temprano por la mañana. Me da pánico perder la memoria y olvidar el español, quedar incomunicada del mundo de las palabras. Me da miedo ya no reconocer a nadie, y despertarme por la noche y no saber donde estoy. Me da pavor vivir demasiados años, no saber despedirme a tiempo, antes de yacer en cama como trapo viejo y sucio.

Espero algún día convertirme en una mujer que no se raja nunca, que defiende la vida y sus criaturas, que ríe y llora a sus anchas, que deja huella. Sí, una mujer que deja huella, como una pequeña abeja que zumba por ahí, o una mariposa que revolotea en el jardín. Y en mi próxima vida, seré mujer de nuevo, mujer amada, mujer amante, mujer madre amorosa, mujer poeta, mujer pianista.

Paula Busseniers

Talleres Xalapa

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08 Feb19:19

para mi maestra

Por Anónimo (no verificado)

Para mi maestra Paula B. que me dio sus palabras tan grandes y tan bellas en un momento tan dificil  y tan importante de mi vida;siempre la recordare como parte formadora de mi aprendizaje. y leo su writing y me doy cuenta lo hermosa que es de alma. 

gracias maestra Paula

con cariño Lupita De Luna

(alumna de la especialidad 2008-2009)

06 Sep19:15

Paula

Por Anónimo (no verificado)

No es fácil hablar de sí misma, aún así, Paula es capaz de comunicar cabalmente la mirada honesta a su propia imágen y lo más importante, al interior de su imagen. Me reconozco en sus miedos, me siento acompañada en esa sensación de escenarios posibles que no quisiera ocupar nunca.

05 Sep23:39

escrito de Paula Bussiniers

Por cristeta (no verificado)

Conmovedor, sincero, sin pretenciones, poético, toca el alma. me encantó.