Talleres Xalapa

Noviembre, 2011

Mis escritos

 Magda

La importancia de la escritura

A mí me ha interesado escribir como medio de comunicación, esencialmente con mis hijos, pero también para expresar mis sentimientos que no afloran al hablar.

Escribo para plasmar la manera como veo a las demás personas: a mis familiares y amigas.

Desde luego para recordar. Así anoto los eventos de mi agenda, lo que requiero del supermercado, avisos de a dónde y cuándo voy, hago apuntes cuando acudo a conferencias o charlas, realizo notas al margen de la lectura de libros, es como platicar con ellos, el libro me dice algo y yo le contesto.

En fin creo que gran parte de mi tiempo lo dedico a escribir, pero tal vez no con la atención o formalidad que la escritura requiere.

 

Mi nombre: María Magdalena Virginia Bustos Valdés (MMVBV)

Siempre me ha parecido demasiado largo, pero de igual forma me siento importante a través de él, con pertenencia, soy alguien.

Sé que a mi padre le gustaba “María Magdalena” y complacerlo para mí es un orgullo.

“Virginia” me lo impusieron. Así lo siento porque nunca me ha gustado. La razón es que fue el nombre con que se conoció a mi abuelita Materna, que por cierto no fue el nombre con que la registraron: María Encarnación de los Dolores Inés, y viéndolo por el lado agradable, qué bueno que no me agregaron todo su nombre verdadero.

Por ser largo, todos en confianza, los familiares y amigos me dicen cariñosamente: Magda y yo me siento muy bien con él.

Debido a mi instrucción y mi trabajo fui por muchos años la Doctora Bustos, pero ahora que estoy jubilada no me siento “ella”.

A lo que creo no haberme acostumbrado es al ser la Sra. Zavaleta, nombre al que tuve que responder por primera vez en la junta escolar de mi hija mayor. Desde luego no es que me disguste porque soy feliz siendo miembro de la familia Zavaleta Bustos, pero prefiero mi individualidad.

Tener un nombre largo MMVBV de Z me ha traído muchos problemas, sobretodo en la escritura correcta y por el espacio de los documentos oficiales, pero lo veo con comicidad y le digo a mi esposo “yo tengo nombres que a ti le faltan y con mucho gusto te los presto”, porque su nombre es de 6 letras con el apellido materno únicamente. También la longitud de mi nombre ha sido la pauta para que mis hijos tuvieran un solo nombre y de preferencia corto, Miriam y Fernando.

 

Carta a mi Padre. Querido Papacito:

Te escribo después de muchos años de no hacerlo.

Te quiero decir lo que seguramente ya sabes, que te extraño mucho, más bien extraño tu respuesta, porque siempre te siento conmigo, por lo que me enseñaste, por lo que compartimos. Sabes que estoy súper orgullosa de ti.

Le doy gracias a Dios que me haya permitido que nos cruzáramos en el camino de la vida y más aún que me haya  depositado como la hija que vivió contigo.

Te doy gracias por haberme dado el ejemplo de tu vida, un hombre tan educado, dulce, amoroso conmigo, positivo y al mismo tiempo firme en lo que se debía hacer, honesto, recto en el pensar y hacer, que no creas, ha sido una gran responsabilidad para mi quehacer cotidiano.

Aunque estoy cierta que lo ves, me gustaría contarte, que tu nieto Fer tiene rasgos muy semejantes a ti, físicamente es parecido a ti en tu tez morena, tu caminar pausado, pero mucho más en tu nobleza de alma. Dios quiera que sea tan feliz como creo que tú lo fuiste en los últimos 40 años de tu vida.

Me despido no sin antes pedirte que nos sigas ayudando, acompañando y protegiendo como hasta ahora.

Tu hija que te adora.

 

Las Amigas

Las amigas son las hermanas que nunca he tenido y que en cierta manera, se me ha dado la oportunidad de escoger.

Tengo dos grupos de grandes amigas. En ambos, encuentro mujeres de quienes se pueden aprender muchas cosas.

No quiero compararme, porque entonces me siento desfavorecida, porque pienso “yo no sé hacer tal o cual cosa que ellas hacen muy bien”, prefiero, conservando mi individualidad, admirarlas y tomar de cada una de ellas su mejor cualidad.

Hace ya tiempo (2004) escribí sobre las integrantes de uno de esos grupos algo que quiero compartir contigo y que titulé en ese momento “La mujer perfecta”:

La MUJER PERFECTA tendría, como mínimo, de:

Carmen, la femineidad que equilibra el mundo de los hombres; Hilda, la sazón y el disfrute por cocinar; Blanca, la fe que sostiene ante cualquier problema; Laura, la prudencia que enmascara a la fortaleza interior para no dejase dominar; Cristi, su autenticidad que supera la opinión de los demás; Chochis, su alegría para enfrentar la vida; Carolina, la valentía que la ha llevado a salir adelante ante las adversidades; Lupe, la fortaleza de expresar su opinión de viva voz y por escrito; Maruca, la inteligencia y buena memoria para lograr una agilidad mental; MaryEmilia, su elegancia y buen vestir adecuados a cada ocasión; Marcela, su espontaneidad y distracción que contrarrestan la presión del tiempo y las circunstancias; Lola, su carácter fuerte para luchar y superar obstáculos incluso el cáncer; Silvia, su generosidad al grado de lograr ser madre adoptiva.

Ahora intento plasmar lo que veo que caracteriza a cada una de las integrantes de mi otro grupo de amigas: Irma personifica la rectitud y la educación; Blanquita, la alegría; Haydeé, la sensatez; Carmen, la creatividad manual; Ada, la atinada agudeza en los comentarios; Edith, la esplendidez; Bety, la sencilla jovialidad; Lulú, el extraordinario oído musical.

Cualidades, todas ellas, dignas de admiración, que Dios les siga bendiciendo con esos dones para el bien propio y de los que las rodean. 

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