Diana Rubio Garay
He leído muchas historias a través de los libros Demac, Documentación y Estudios de Mujeres, A.C., desde que descubrí la escritura de las mujeres me sentí más real, ¿por qué? porque una mujer cuenta distinto, una mujer es a la vez muchas mujeres, pareciera que todas en un momento dado o circunstancia pasan por lo mismo. Leer la escritura biográfica de cualquier mujer, es encontrarse y reencontrarse con su propia historia una y otra vez.
Hace días leía una entrevista de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, quien estuvo de nuevo en Guadalajara, Jalisco, en la Feria Internacional del Libro, del 27 de noviembre al 5 de diciembre de 2010, ahora con motivo de la presentación de su nuevo libro El país de las mujeres, novela que desde el nombre incita a leerla. Belli dice: “El caso de las mujeres es emblemático, compartimos una gran cantidad de problemas, de vivencias, he estado en muchos lugares, hablando con mujeres y después de un rato parece que a todas nos pasa lo mismo”. Así es, por mi trabajo, por las actividades que realizo en la vida diaria, siempre hay una mujer que me cuenta algo y desde luego me quedo con la boca abierta. Lo primero que les digo, no a todas, claro, es “escríbelo, cuéntalo a manera de diario, de cartas”. “Tu historia debe ser conocida”, “tu historia reconforta a otras mujeres”, y entonces les hablo de Demac.
La primera historia Demac que leí fue de una chica de Veracruz, ella contaba la historia de su mamá, quien no pudo estudiar y había tenido una vida difícil. Esta hija, la joven ganadora del concurso era universitaria, un gran logro puesto que la vida de su madre había sido muy golpeada. Recuerdo muy bien la historia, está contenida en un librito verde, delgadito, y yo lo adquirí precisamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, creo en el año 2000. Ese librito ganador, medio perdido junto a otros esperaba ser leído y llegué yo. En esos años Demac no tenía su propio stand, por fortuna ahora cuenta con su propio espacio y tiene un gran acervo, libros repletos de historias verídicas, producto de los diversos concursos y temáticas que convoca. Estos relatos me han hecho llorar y reír, ¿quién no conoce a alguien adoptada, huérfana, engañada, una persona que cayó en las drogas o es abandonada porque tiene una enfermedad difícil de curar? muchos de nosotros sabemos de alguien así, pero al desconocer el trasfondo nos aleja de la realidad y pareciera que no existe. Leer una vivencia nos puede hacer más sensibles y sobre todo estar más alertas ante lo que sucede en la vida diaria.
Aquella historia que contó la chica universitaria me atrapó desde el inicio, desde entonces busco los libros Demac. Casos como el que leí hay miles, por desgracia y no son cosa de presunción. ¿De qué hablan las historias ganadoras de Demac? Abordan temas como el abandono del padre o de la madre, la pobreza, el alcoholismo, la vejación, violaciones, abusos, maltratos físicos. ¿Quiénes las escriben? Mujeres, muchas mujeres que se atreven a contar su historia, como dice el lema de Demac. Mujeres de pueblo y de ciudad, mujeres profesionistas, empleadas, enfermeras, monjas, maestras, amas de casa, incluso reclutas, abuelas, madres jóvenes y maduras. Todas las formas o condiciones de mujer reunidas en uno, dos o hasta tres tomos, como Fragmentos de Dignidad, donde la extensión de la palabra nunca tiene límites. Esta edición incluye a 48 autoras recluidas, mujeres que por diversos motivos cumplen una condena, ellas formaron parte de un Taller de Escritura en sus estados, son mujeres de los distintos Ceresos del país, Centros de Readaptación Social. He aquí, como el mismo título lo dice: fragmentos, sí Fragmentos de Dignidad que invito a leer; al internarse en este tipo de narraciones biográficas podemos darnos cuenta de la gravedad de los problemas sociales que tenemos, que ojalá no estuvieran tan cerca, pero la realidad es otra.
Estos Fragmentos de Dignidad están escritos con dolor y esperanza, pero sobre todo con valentía y arrepentimiento. Libros que debieran ser leídos por nuestros políticos y aquellos que aunque no lo son llegan a las altas esferas del poder y por consecuencia se olvidan de los males que aquejan a la mayoría de los mortales: la pobreza y falta de oportunidades. Después de esta experiencia quizá alguna de las 48 autoras de estos textos continué en la escritura por siempre, ya lo escribió muy bien una de ellas, y suena paradójico pero en la cárcel encontró lo que nunca tuvo afuera: manera de aprender y conocer otras formas de vida, como la lectura y el arte que la ha llevado por nuevos caminos, de eso se trata, el arte transforma vidas. Bien lo dijo un gran pensador: abrir escuelas para cerrar prisiones. Ahora más que nunca la palabra vale doble, y si es de mujer más.
diana_rubio_garay@yahoo.com.mx
Ex concursante premios Demac.
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