(TOMO 1)
Siempre que tengo la fortuna de tener en mis manos un libro editado por DEMAC, el sentimiento y la emoción me embarga porque no es un simple libro, es UNA VASIJA DELICADA, ADORNADA, que contiene la vida de mujeres que han dado un gran paso para rescatar su dignidad y ser ejemplo en nuestras vidas.
Antes de abrirlo y de comenzar a disfrutar cada página que se entrelaza para formar una historia, cierro mis ojos y trato de visualizar las mujeres que se atrevieron a plasmar cada vivencia, cada recuerdo, cada mal o buen momento y no me queda más que admirar la valentía que embargó a las MUJERES QUE SE ATREVIERON A CONTAR SU HISTORIA.
El primer tomode9 ESTAMPAS DE MUJERES MEXICANAS, contiene tres historias, tres vidas que van paralelas; las circunstancias, el lugar, la época, el estilo hacen especial a cada escritora.
Musmé Díaz de los Ramos Martínez, mujer sonorense, en “Dios ¿existes?”, inicia su relato de esta manera: crecí creyendo que mi vida había iniciado el día que murió mi mamá, y con dificultad recuerdo algunos episodios de mis primeros años. Apenas cumplí los siete años de edad, cuando me enfrenté al primero de mis múltiples descalabros.
La historia nos muestra una interrogante, DIOS ¿EXISTES? Tal vez un reproche por las diferentes circunstancias que llevaron a la autora a dudar desde su infancia del amor con el que se nos muestra esa imagen paterna que es Dios, quien debería protegernos, y relaciona esa imagen con la de su padre, con quien tiene una relación negativa. Ese Dios que no encontró en muchos momentos de dolor por los que tuvo que pasar, crecer, vivir… Sin embargo cabe resaltar que a pesar del reproche constante, su vida recobra el color y la ternura diciendo:
Finalmente, mi amadísimo padre murió, la tristeza que estoy viviendo es totalmente distinta a la que conocía, ésta es libre de culpas y dolor. Por suerte dejé de juzgarlo y logré entender que como ser humano, vivió lo que aprendió. En vida le externé mi amor, lo perdoné, y a mi vez, le pedí perdón, estuve con él hasta el último momento apoyándolo totalmente.
Y al final una reconciliación consigo misma después de tantas culpas.
Rosa María González Jiménez escribió “PUNTO FINAL”. Aquí, la escritora nos muestra la habilidad y fluidez para describir los elementos que se entrelazan con su historia, la sensibilidad con que narra cada trozo desgarrador de ésta, donde rescata los momentos que marcaron su vida, y aunque la historia es bastante conmovedora, nos deja un agradable sabor de boca porque logra enriquecer con habilidad literaria cada lugar y situación, envolviéndonos en su mundo y en la valentía para enfrentar la vejación de la cual fue víctima, demostrando perseverancia, alentada por sus sueños de vivir mejor.
Citaré este pequeño párrafo que muestra la riqueza de su escrito: El oleaje producía un ruido perturbador. El viento silbaba en mis oídos y me golpeaba el rostro hasta asfixiarme; la tormenta eléctrica iluminaba, simultáneamente el cielo y la tierra. Citadina al fin y al cabo, el espectáculo me hipnotizó y, consciente como nunca de mi pequeñez y vulnerabilidad, permanecí pasmada hasta que la tormenta cesó. Regresé a mi habitación con una extraña inquietud. Al poco rato concilié el sueño.
Y en otro, cada palabra que sale de su alma, formando pequeños poemas que nos conmueven:
Ya no te odio. Ya no te puedo odiar, porque si lo hiciera, atentaría contra mí. Y he luchado mucho por rescatarme; si te odiara, el odio acabaría con mi alma, con mis huesos, con mis entrañas. Tu ya ni polvo eres. Lo mejor es olvidar tu influencia en mi vida. Renacer.
Y la tercera historia que se funde con las anteriores, para formar un manual que nos enseña cómo mujeres valientes, en diferentes situaciones, se aferran a la vida, hasta conseguir su dignidad, le pertenece a Micaela Icó Bautista, quien comparte con nosotros un relato vivo de una mujer tzotzil de los Altos de Chiapas .
Su escrito está compuesto por diálogos entre las personas que son parte de su vida y que fueron moldeando su carácter. Nos muestra a una mujer que a pesar de la marginación, costumbres e ignorancia, lucha por su dignidad y por ser un vivo ejemplo en su comunidad.
Estas historias nos regalan una esperanza, un camino para las mujeres que nos identificamos con cada narración.
Micaela Icó Bautista escribe: Tenía miedo de contar mi historia, pero para mí es como un regalo que les doy y que lo siembro; dejaré mi historia, mi palabra y mi experiencia, ya que algún día mi cuerpo no estará.
El primer tomo de 9 ESTAMPAS DE MUJERES MEXICANAS nos muestra la vida, el valor de mujeres que se reencuentran consigo mismas.
Norma Reza Altamirano.
Presentación de nuevas obras de Editorial Demac
28 de Enero, Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua.
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