Presentación del libro Auandarhu Anapu (Del cielo)
de la autora Morelia Peña Belmonte
Lic. Erika Pando Delgado,
Directora del Instituto Municipal de las Mujeres en Cd. Chihuahua.
Presentación de las obras ganadoras en los Premios DEMAC 2009-2010
23 de Junio 2010, Museo de Arte Contemporáneo Casa Redonda
Cd. Chihuahua, Chih.
INTRODUCCIÓN:
Este libro fue realizado por Morelia Peña Belmonte a manera de “catarsis”, como purificación emocional y liberación de recuerdos nocivos que marcaron una parte de su vida, y digo de una parte de su vida porque hoy gracias al hecho de haberse permitido escribir sobre su propia historia, se permitió dejarla atrás, modificar y reestructurar esos malos recuerdos rescatando de ellos la fortaleza y valentía de sí, para continuar su vida como una mujer revalorada, libre odios y resentimientos.
Creo que como Directora del Instituto de las Mujeres me toca escuchar, orientar y apoyar a mujeres que como Morelia se dan la oportunidad de sanar y de reencontrarse consigo misma luego de haber sufrido situaciones tan duras como lo son el abuso sexual, las violaciones, las injusticias, la violencia familiar, entre otras.
A continuación daré lectura a la historia de vida de Morelia, una mujer que nos demostrará su valentía y cómo si se puede vivir de una manera distinta y llegar a liberarse de un pasado que no debe continuar impactando en el presente y menos en el futuro, y de la importancia de la fortaleza y valentía para seguir adelante.
DESARROLLO:
Morelia Peña Belmonte es hija de un abogado de profesión y una dentista que ejerce en consultorio propio, ambos dedicados totalmente al trabajo, por lo que ella y sus cuatro hermanos quedaban al cuidado de una nana que se olvidaba constantemente de recogerla de la escuela. Era cuando Don Benja, el conserje de la escuela, aprovechaba para jugar con ella a la mamá y al papá: “no te va a doler, no te asustes, yo te cuido. No, no es malo, es solo un juego inocente, estate quieta”. Ella quería escapar, liberarse de ese cuerpo obeso y sucio, de esas manos malolientes, pero algo dentro de sí no le respondía, su cuerpo se dormía por completo y una fuerza superior la inmovilizaba.
Fue madre sustituta de sus cuatro hermanos por ser la hija mayor. Su primer hermano es alcohólico. Su hermana ha tenido varios intentos de suicidio. Su tercer hermano es adicto a la marihuana, y el más pequeño sufría de asma, a quien tenía que cuidar y llevarlo al hospital cuando se ponía mal.
A ella le urgía irse de su casa y ser libre porque le habían robado su inocencia, su memoria y su felicidad. Hasta la fecha le duele esto y siente rabia e impotencia por saber que hay tantas otras mujeres que, como ella, hoy se duelen de que haya seres humanos torcidos capaces de hacer tanto daño que marca para toda la vida. Ella nunca tuvo el valor de decirle a su papá lo que le pasaba, aunque ella era la única hija con quien él tenía comunicación, le daba vergüenza, se sentía sucia y no quería preocuparlo. En cambio en un arranque de rabia se lo dijo a su mamá, quien no le creyó, le dijo que era una exagerada, le partió la boca por habladora y embustera. Le duele que la lastimaran y que no hiciera nada su mamá para evitarlo, que fuera cobarde y que no le alcanzara el amor de madre para defenderla.
En su infancia fue una niña peleonera, tuvo una corta adolescencia por haberse casado tan joven, a los 15 años. Al año nació su primera hija y cursó depresión posparto, a los 4 años nació su segundo hijo y de igual manera su tercera hija, tienen así 21, 17 y 13 años respectivamente. Ni ella ni su esposo dejaron de ir a la escuela y hoy él es arquitecto y ella licenciada en derecho. Su esposo la apoya mucho, cuando ella tiene días grises en los que no quiere seguir estando, él le recuerda que la vida es bella, la lleva al jardín de la casa de su hogar y le enseña que es privilegiada, que formaron una hermosa familia, y que es diferente a la de su infancia. Trabaja en la universidad y es catedrática en una universidad y en una preparatoria desde hace 9 años, le encanta enseñar, puede hablar libremente, dice lo que piensa, lee poesía, emite juicios, desfoga sus frustraciones y le pagan, es maravilloso. Hubo un tiempo en que estudió para probarse y probarle a su mamá que no era estúpida: “mira mamá, ya terminé la prepa, no soy estúpida, mira, ya terminé la licenciatura, no soy estúpida, ya terminé la maestría, no soy estúpida; infinidad de diplomados, no soy estúpida”. A esta edad ya está segura de que los títulos no la hacen más inteligente ni menos tonta.
Hace ocho años trabajaba desde las siete de la mañana hasta las horas de la noche que se podía, un buen día no se pudo levantar para ir a trabajar, comenzó a llorar y duró ocho meses llorando sin motivo aparente alguno. Fue con el ginecólogo y le dijo “Dr. Raya, creo que estoy menopáusica”, él le respondió que tenía que inventarse otra enfermedad, porque a su edad no podía ser menopausia precoz y la envió al psicólogo, éste a su vez al psiquiatra. Se dejó medicar ansiolíticos y antidepresivos que la engordaron mucho pero la tenían muy tranquila. De manera alternada iba al psicólogo y fue muy doloroso ver en sus regresiones las aparatosas escenas que se relataron anteriormente. Dejó de trabajar porque no podía sostener una conversación ni en pie, tomaba pastillas para dormir, para comer, para despertar. Pensaba constantemente en matarse. Un día fue a la iglesia y recuerda que el Ministro le dijo que Dios había escuchado desde el cielo sus ruegos, le hizo oración y Dios la sanó. Ese mismo día pudo dormir y comer sin medicamento.
Muchos dicen que la depresión es un invento, que es psicológico; hoy ella comenta que es una enfermedad que paraliza, que imposibilita, consume, y si no se detecta y atiende, puede llevar hasta la tumba.
Posteriormente fue tres años Agente del Ministerio Público auxiliar del Procurador encargado del Área de Derechos Humanos. Dejo el trabajo porque hubo cambio de administración y el nuevo titular era misógino, ella le dijo que le daba lástima que las mujeres que él conocía, que seguramente eran su mamá y su esposa, nada más sirvieran para esas dos cosas, porque ella servía para pensar, que la prueba era que ella hacía el trabajo y él nada más firmaba sin cuestionar, acto seguido, se quedó sin trabajo.
Finaliza su autobiografía reflexionando que su vida tiene más ganancias que pérdidas, más victorias que derrotas y más cielos soleados que con nubarrones, que con este recuento de su vida se rescata, se revalora y se redescubre que si cada vez que se ha caído se sacude el polvo y se levanta, entonces es una mujer valiente. Casarse era el vehículo a su libertad, hoy sabe que su libertad está en su corazón al dejar escapar los fantasmas, al sacar el odio que ahí albergo, al escribir cada frase y llorar cada lágrima que sale cargada de ira, que limpia. Hoy descubre que ser libre es una decisión, que no pude cambiar a los demás ni su historia, pero vista desde retrovisor, sólo es eso: historia.
Nosotras ahora, con el trabajo de hemos ido desempeñado en el Instituto nos damos cuenta cómo muchas de las mujeres a raíz de su historia de vida, llegan a tener una visión diferente de las injusticias a la dignidad de la mujer, y que importante que a Morelia le tocará trabajar en un lugar cómo lo fue de Ministerio Público, donde le tocó ayudar a otras mujeres que sufrían al igual que ella del abuso del poder por parte de otras personas, ya que nos ha tocado ver como no se visibilizan situaciones de abuso de poder hacia las mujeres. Ojala existieran muchas Morelias.
Agradezco a Lupita por haberme dado oportunidad de presentar esta autobiografía que nos hace reflexionar sobre la valentía, y exponerles a ustedes que existe en Demac una oportunidad para mediante la escritura poder superar situaciones dolorosas o simplemente reflexionar sobre nuestra propia vida. Dada la importancia y el impacto que tiene ello en las mujeres, en el Instituto nos hemos dado a la tarea de desarrollar 5 talleres de “cómo perder el miedo a la escritura”
Gracias.
agradecimiento
Por morelia (no verificado)hola erika
Soy Morelia de Morelia y agradezco tu bello comentario sobre mi persona al presentar auandaru anapu, hay una frase de Gandhi que me encanta y me apropio cada vez que puedo "debes ser el cambio que quieres ver en el mundo", si cada una de nosotras las mujeres que hemos vivido violencia, dejamos de reproducir esos patones tal vez no cambiemos el mundo pero si nuestro entorno.
felicito tu trabajo y te abrazo desde la bella ciudad de Morelia