Talleres Xalapa

Diciembre, 2011

El reflejo de mi espejo

 Cada una las fotografías que me he detenido a observar, me han dejado ver pasar el tiempo. Las imágenes fijas fácilmente se volvieron animadas. No me quedé con sólo la impresión pues recuperé pequeños y grandes detalles que han rodeado mi vida y que  los tenía olvidados… como el hecho de que mi padre me pusiera una flor grande atrás de mi oreja cada vez que había que tomarme una foto, un tulipán. Mi incógnita había sido, ¿de dónde papá tomaba esas flores? ¿Qué pensaba al ponérmelas? Me hubiera gustado saberlo de su boca, pero ya no hay tiempo para eso, sin embargo cuando vi  de nuevo esa fotografía de manera tan detenida llegué hasta el jardín trasero de la casa que habitábamos. Sí, ahí estaban sembrados dos grandes plantas de esa flor rosada que para mi eran como árboles, ¡era yo tan pequeña!

¡He visto pasar el tiempo! He visto pasar el tiempo en un abrir y cerrar de ojos en el espejo de vida en un instante.

Momentos felices y de nostalgia, recordando a mis seres queridos, mis juguetes, las casas y barrios donde viví como el Aguacatal, aunque nunca vi un fruto de estos en los árboles por ahí, de seguro es porque fue tiempo atrás que estos se dejaban ver colgados de las ramas. O el antiguo Callejón del Perro, que todavía conserva su placa en lo alto de un muro muy viejo en una esquina del antiquísimo  barrio de San José, en el primer cuadro de la ciudad de Xalapa.

Recordé también aquellas calles de Xalapa, mi tierra natal, que permitían en esa época corretear, saltar la cuerda y caerse a todo lo largo que daba el cuerpo sin el peligro de ser arrollada por el paso de tantos autos. Jugaba con mis vecinas al Can-can y a las ollitas de miel. Era tan libre, y estaba tan segura que no necesitaba los ojos de mi madre para cuidarme y protegerme, y que con sólo un grito que salía del interior de la casa, me recordaba que ya era la hora de entrar a merendar una taza de atole y un bolillo tostado con mantequilla y azúcar. ¡Qué foto aquella que mostraba una mesa tan grande con casi todos los de casa alrededor de ella!

Y por otra parte mi primera credencial, una de las muchas que parece, de manera intencional, me he propuesto coleccionar; ese cartoncito ahora amarillo que me permitía entrar a la alberca olímpica y que como siempre mis hermanos me cuidaban para zambullirme.

Pero, ¿qué pasa con el espejo en el que ahora me observo? ¿Qué refleja la mujer que soy, con canas pintadas y líneas en el contorno de mis ojos?

Como ver una película a través del espejo, he visto reflejados mis sueños, logros, quebrantos, dichas y tropiezos, así como el pasar del tiempo en mi cuerpo; pero eso no detiene a la mujer que soy ahora pues aún tengo mucho por delante. ¿Verdad espejito mágico?

                                                                                                                 Miroslava

 

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