Gracias a los talleres que he tomado en DEMAC, hoy siento la necesidad de dejar una parte de mi autobiografía, aunque no tiene mucho de interesante; ya en otras ocasiones he mandado mis escritos a DEMAC y los han publicado. Creo que mis vivencias podrán ayudar a salir adelante a otras mujeres que vivan cosas similares a las mías.
Este año cumplo 58 años el 21 de enero, estoy próxima a pertenecer al círculo de los adultos mayores o de la tercera edad. Llegar a la madurez me ha parecido buena experiencia, aunque me persigan los síntomas de la menopausia a los que procuro en ocasiones no hacerles caso, otras les doy la atención que requieran, he vivido y he tenido muchas experiencias buenas y malas, ahora sí creo que mis tinieblas se limitan a pensar en qué será de mi vejez. Lo que deseo compartir con ustedes y que nunca me imaginé, fue llegar al punto que estoy viviendo actualmente con lo que respecta a la salud de mi mamá.
Podría llenar hojas y hojas en blanco con tinta negra dedicadas a ella, era una persona tan llena de vida, tan orgullosa, bien arreglada de pies a cabeza, con una personalidad inmaculada, si pudiera ver su futuro, ella misma estaría asombrada.
Su primer golpe fuerte fue cuando murió mi papá y ella quedó viuda a los 35 años. Después se fueron dos de sus hijos con un espacio de veintitrés días. Ahora, aunque no está totalmente mal, no está totalmente bien, la llevamos al doctor mi hermana Irma y yo, le diagnosticaron aterosclerosis cerebral, en otras palabras la resonancia magnética arrojó micro-infarto cerebral en el área cognitiva, como resultado del diagnóstico fue demencia senil, es decir, se le olvida lo que vive a corto plazo, es irreversible y progresiva. Le preguntamos al doctor cuál era el origen de esa enfermedad, nos comentó que no haber cuidado el colesterol en algunas etapas de su vida, es decir, que era una enfermedad que entraba por la boca, pues en México llevamos una dieta con mucha grasa y también por el “stress”. De este modo, se empieza a meter en un túnel obscuro, pierde la memoria poco a poco, no recuerda muchos sucesos, ha perdido cierto grado de conciencia, comienza a no medir las consecuencias de sus actos, y debemos protegerla de esos actos. Vivir el aislamiento y el deterioro físico y mental de nuestra madre que era una persona tan independiente, es muy difícil. Comenzamos la búsqueda de un lugar donde la pudieran atender dignamente, pero con tristeza veo que en México no tenemos esa cultura, me llevó tiempo encontrar un lugar a donde solo la llevo dos veces a la semana, porque creo que le puedan ayudar las terapias que ahí le dan.
El cambio de mi vida tomó otro rumbo cuando me traje a vivir a mi mamá a Querétaro, apenas tiene cinco meses, con la cooperación de mis cuatro hermanos solventamos sus gastos, pero más aporta mi hermano el mayor de nombre Paco. No estamos ubicados muy retirados del centro de la ciudad, por lo que se me facilita llevarla a algunos lugares para distraerla. Mi vida se modificó y cambió considerablemente, no entro en detalles, pero sí comentaré que tengo pocos años que terminé de estudiar mi licenciatura en Criminología, no laboraba porque he seguido estudiando especialidades. El primer y más importante cambio fue cuando mi mamá insistía en ir a misa, pues tenía por costumbre asistir a diario, por lo que comencé a darle ese gusto. Comencé a llevar a misa a mi mamá casi a diario, iniciaba una vida nueva, tenía cuarenta años que no vivía con ella. El futuro me resultaba incierto, no sabía qué rumbo iban a tomar nuestras vidas, sabía que no tenía otra opción pero estaba segura de que era lo que quería hacer, pues de otra forma no me sentía bien. Ya estando en esas circunstancias, decidí confesarme y comulgar para que fuera completo el rito religioso. Una cosa me llevó a la otra, como pedir a Nuestro Señor por la solución a todas nuestras necesidades, Dios me escuchó, porque poco a poco se fueron dando; primero conseguí un departamento muy bonito cerca del mío a solo unos pasos, tiene afuera un jardín de tamaño regular con muchos rosales miniatura de varios colores, por dentro tiene una preciosa cocina integral, tristemente a mi mamá le da lo mismo si hay o no cocina.
De todas formas, me esmeré en decorar el departamento; quedó monísimo, aunque no sé si mi mamá lo aprecia o no, puse en una pared algunos collages con fotos de todos mis hermanos, con sus hijos, su nietos, mi papá, etcétera y fotos en marcos esparcidos por el departamento para que mi mamá no los olvide, me vi en la necesidad de tener ayuda las veinticuatro horas, ya que deseé que el día tuviera treinta y seis horas. Contraté una chica de un rancho ubicado en la Sierra Queretana, vive con mi mamá y me ayuda a cuidarla, ella comenzó a acompañarnos a todos lados, como por ejemplo al doctor, dentista, podólogo, estilista, a las compras, al restaurante, a caminar al Cerro de las Campanas, a misa, al Club, en la clase de yoga se está con ella para ponerle su tapete y quitarle sus tenis y ver que esté bien, así como a realizar las compras de víveres, a tomar nieve, a la “Casa del Abuelo” dos o tres veces por semana, a comer o cenar fuera, en fin es su dama de compañía. Procuro darle calidad de vida y que lleve una vida más o menos normal dentro de su mundo y de mis posibilidades, en cuestión organización de tiempo e inteligencia, pero con la ayuda de los médicos y de lecturas relacionadas sobre cómo tratar a estos pacientes se puede equilibrar la balanza, dentro de lo difícil que resulta esta actividad.
Me vi en la necesidad de contratar a otra chica, también de la Sierra Queretana, comenzó a acompañarnos a misa, ella tiene 23 años no había hecho su Primera Comunión, aunque se había estado preparando para hacerla, ya la hizo. Ahora salimos las cuatro a misa, todas comulgamos. Actualmente entre las tres nos organizamos para atenderla, para hacer los alimentos para todos los que ahora somos, creció mi familia. Alternan la salida del fin de semana, mi mamá nunca está ni puede estar sola, ya hemos optado por que duerman en la habitación de mi mamá porque a veces creen que está dormida y saca toda la ropa del clóset para vestirse pero hace un tiradero tremendo, entonces, consideramos que hay necesidad de que así sea y está feliz acompañada. Es la forma que se me han solucionado algunos de los problemas más graves: no niego que es difícil porque están aprendiendo, enseñarlas me ha llevado tiempo y trabajo, más porque no tengo mucha paciencia, pero vamos bien. Ahora agradezco a Dios por haber escuchado nuestras peticiones, nos ha ayudado a darle salida a la mayoría de nuestros problemas, motivo que me mueve a hacer ofrecimientos. Naturalmente no faltan obstáculos que se van presentando, pero hacemos lo posible por solventarlos, mi fe en Dios ha crecido enormemente, aunque siempre ha estado cerca de mí, me ha ayudado a salir adelante, ha tenido a mi hijo con vida a pesar de su enfermedad, le pedí tanto que me lo dejara vivir, ya estoy en el ocaso de mi vida y mi hijo sigue a nuestro lado, qué más testimonio de que Él ha sido misericordioso conmigo y con mi familia, le estoy agradecida, por escuchar mis plegarias, Gracias Dios! Si de algo sirve a alguien mis experiencias para motivarlos a que tengan Fe en Dios, me daré por bien servida.
Martha A. Medina Sánchez
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Por Coty (no verificado)Martha, sin duda alguna eres ejemplo digno de admirarse y ha seguir, nos transmitistes el fervor a Dios, te queremos.
contestación
Por Anónimo (no verificado)Gracias Coty, espero de verdad que no tengan qué pasar por las experiencias que yo he tenido qué pasar, que su destino sea diferente porque es muy difícil esta situación que estoy viviendo, te mando un beso.
Vi la historia de Mi abuelita
Por Ahuitzin (no verificado)Vi la historia de Mi abuelita en este espejo y sinceramente el que no haya el recurso económico aunque existan muchas manos a veces suele ser determinante para la mejoría de nuestras personas...yo vivo por Texcoco y mi abue esta en un rol de casa en casa de una de dos de mis tías en pachuca o bien en puebla, me da tanta impotencia no poder ir a verla con frecuencia por la cuestión económica y mucho menos poder ayudarla de esta forma...mis alientos a la familia que esta con ella e incluso a ella misma no se si le resulten suficientes...quisiera poder volver a escuchar como se entusiasmaba mi abue con mi llegada, pero ya no lo recuerda...vivimos de los recuerdos y gozamos de vivirlos todavía con la exquisita y singular presencia de mi abue. Gracias a todas estas personas que pueden y quieren pero sobre todo a las que se comprometen a estar con ellas en sus últimos momentos¡¡¡¡
Ví la historia de mi abuelita
Por Martha Medina (no verificado)De verdad siento mucho que no pueda ver a su abuelita con la regularidad que quisiera, y en efecto los recursos económicos son muy importantes, no sé si los ángeles que se fueron nos estén ayudando o nuestro Señor que no nos olvida, pero a mi mamá sí la ayudan con recursos económicos porque tristemente vemos que para la vejez se necesitan y mucho. Por eso hay qué trabajar para lograr tener una vejez digna aunque no nos sobre, para mí es una gran ayuda las muchachas que me ayudan, custa su manutención, Dios ha sido venevolente, yo también he trabajado mucho toda mi vida y a mi marido no le ha ido mal, por ese motivo nos damos una vida buena aunque sin muchos lujos. Que Dioos te Bendiga y puedas ir a ver a tu abuelita porque les da gusto ver a familiares aunque muy en el fondo se acuerden de ellos. Te mando bendiciones de nuestro Señor y mucho ánimo.