Literatura Carcelaria

Agosto, 2011

El verano de libertad

El verano de libertad-23855

 Patricia Fregoso

CERESO de San Miguel Puebla

Recuerdo el verano y todos los niños jugando en la calle. El ruido de las hojas secas que truenan con el paso de las ruedas de las bicicletas, los charcos llenos de renacuajos y algunos hongos que nacen debajo de las raíces de los árboles.

Hay gritos y algarabía, yo observo desde la ventana, el primer impulso es bajar corriendo las escaleras y unirme a ellos. Pronto comenzará a llover, se escucha a las mamás que gritan por las ventanas e indican a los niños que es hora de regresar.

Mi hermano se encuentra entre ellos, llega a casa con su bicicleta color vino que estrenó en abril (regalo de cumpleaños), me encuentra en la cochera y me promete que al día siguiente le pedirá a Micky, el vecino, que me preste una bicicleta, él tiene dos, ya que en Navidad le trajeron otra, la viejita será perfecta para mí.

Duermo ilusionada, esperando la hora de salir a jugar. Al amanecer me despierto ansiosa, tiendo mi cama y arreglo mi cuarto para que me den permiso de salir a la calle a jugar. Después de comer, mi madre autoriza mi salida y condiciona la llegada a más tardar a las 6:00 pm.

Caminamos media cuadra a casa de Miguel. Al tocar la puerta sale con su hermana y sus bicicletas nuevas. Presuroso, va a los lavaderos y saca una bicicleta azul con el asiento flojo y la cadena un poco oxidada, pero todo queda resuelto al ponerle un poco de aceite de la cocina.

Salimos todos en grupo y jugamos a las carreras, a “Patrulla Motorizada”, a hacer equilibrios y malabares. Me doy cuenta de que soy bastante buena y más rápida que ellos. Comienza a llover y el juego se hace más divertido, el aire frío pega en mi cara acompañado de algunas gotas de agua.

En la esquina está mi madre con su paraguas y nuestros suéteres; al verme me baja de la bicicleta y al llegar a casa me reprende y castiga: “No sales más por desobediente. Una mujer no debe montarse en una bicicleta y andar por la calle con los niños. Tú no eres niño, te puedes caer y exponerte a lastimarte la matriz y nunca tendrás hijos”

Las vacaciones de verano transcurren. Desde mi ventana, observo a las otras niñas que corren felices y se arriesgan a no ser madres.

 

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01 Sep13:52

CIERTO!

Por Anónimo (no verificado)

Si, eso decían las madres, y más: vas a perder la virginidad, se te va a aflojar la vagina, uy!

Se puede llegar tan grata y cómodamente en bici que he decidido que mi hija se "arruine" el himen, los prejuicios y el miedo antes ke perder sus piernas atrofiándolas,

SALUDOS, SAL EN BICI AUN ES TIEMPO Y ES LINDO!