
Tenemos mucho gusto en presentarte a una nueva PRO: Verónica López Núñez… Ella está a punto de publicar su autobiografía en una edición Demac, pero además, se convirtió en la primera mujer poblana que desde la cárcel obtuvo el título de Abogada, notaria y actuaria…
Verónica nunca imaginó que hace nueve años su historia cambiaría de manera tan drástica. “Por soberbia, por adorar al dios dinero” no puso atención a sus actos, a la gente que la rodeaba y terminó en la cárcel, sentenciada a 12 años de prisión de los cuales ya ha cumplido nueve.
Hoy, con 37 años y madre de dos niños que dio a luz en prisión, Verónica se sobrepuso a la depresión y al coraje y presentó su examen profesional en torno a un tema polémico, pero necesario para ella, su propia defensa: la derogación del artículo 54 Bis de la Ley de Ejecuciones y Sanciones Privativas de la Libertad para el Estado de Puebla, en el que en términos generales, pide una revisión para que se otorgue el beneficio de la preliberación a los internos poblanos tal y como prevé la Constitución.
Fue un examen fuera de lo común. Una aspirante a graduarse presa, hablando de aplicaciones de ley desde dentro de la cárcel, desde su propia experiencia… no era sólo teoría, era haber vivido la ejecución de penas en carne propia; sinodales que cuestionaban no sólo a la alumna, sino a la interna; el contraste entre los invitados: diputados codeándose con las reclusas, familiares organizando un festín como si se tratara de cualquier fiesta que se desarrolla en libertad, cámaras y micrófonos de distintos medios informativos, Olimpia Vega, su asesora de tesis, yendo y viniendo, pendiente de la graduada y en el centro Verónica, nerviosa pero firme en sus respuestas, era su oportunidad de desarrollar una defensa, su “grito desesperado por volver a la familia”, como ella misma expresó.
¿Cómo era posible que esta mujer defendiera beneficios para reos? ¿Qué no había escuchado que la sociedad, lejos de detenerse en beneficios, pide penas más severas?
Ella defendió su derecho, contemplado en el espíritu de la ley mexicana, a la rehabilitación y reinserción social. Ella aprendió la lección, lleva nueve años aislada, ha purgado los dos tercios que también la ley establece antes de pedir su preliberación, ¿por qué habrían de negársela?
Fue un debate interesante entre la alumna y los sinodales. Un cuestionamiento general a la sociedad: ¿cómo queremos nuestra democracia? ¿represiva o humanista? Porque aún cuando se entiende la impotencia, la frustración de quienes han sido víctimas de un delito, también se sabe que no por endurecer las penas, coincidieron los sinodales, se evita la consecución de los delitos y sí, es posible, como afirmó por experiencia Verónica, se pueden provocar venganzas, resentimientos y la anulación de una modificación real de conducta de quienes se han visto inmersos en terribles equivocaciones o actos.
Un tema que incluso el mismo director de los penales en Puebla expuso cuando tiempo atrás a él le tocó el turno de graduarse. Un tema que no ha podido resolverse por distintos motivos, a decir de algunos expertos en la materia, quizá sólo políticos.
Como sea, el pasado 9 de octubre, la sociedad recibió a una licenciada en Derecho, una interna, aprobada por unanimidad y a quien se le hizo un reconocimiento como una persona que en efecto, y por la seguridad de sus respuestas, se puede decir que está “rehabilitada”.

La rehabilitación
Verónica es tallerista Demac en el penal de Puebla. Ha escrito su historia y continúa escribiendo sus experiencias.
Vivir en la cárcel nueve años, lejos de detenerla en sus proyectos, la hizo recapacitar y “vivir cada día como si fuera el último”. Así, planeó tanto su vida profesional, como matrimonial, su familia y espera que pronto pueda reencontrarse con ellos ya en libertad.
Verónica es casada. Tenía un año de matrimonio cuando fue detenida, pero su marido no la abandonó, por el contrario, continuó apoyándola a tal grado que a los cuatro años de estar interna decidieron tener su primer hijo y cuatro años después, a su niña.
A Verónica poco le importan los señalamientos que califican el tener un hijo dentro de la cárcel como una “irresponsabilidad”. “Para mí es una bendición” y son, sin duda, el motivo para que ella, además del apoyo que siempre ha tenido de su marido, continúe luchando por ser liberada.
Antes de estudiar derecho, la ahora abogada era estilista y ese es el oficio que hoy le permite aportar dinero al gasto familiar. “Yo desde aquí adentro organizo mi casa” y su marido está en constante comunicación, visitándola cuatro veces a la semana y haciéndose cargo del hijo mayor que vive con él.
A las internas en Puebla se les permite vivir con sus hijos hasta la edad de tres años. Después, si no tienen familiares que se hagan cargo de los menores, entonces las autoridades los envían a albergues del DIF.
Por fortuna no fue el caso de Verónica. Actualmente ella se hace cargo de la niña quien apenas y tiene meses de nacida, mientras su esposo cuida al niño quien creció con su madre hasta los tres años marcados por la ley.
Asume sus errores. A grandes rasgos cuenta la historia que la llevó a prisión: “estudiaba Derecho en la Universidad de Puebla… después puse un bufete y tenía un cliente muy problemático que tenía negocios de turismo y siempre demandas ante la Profeco por juicios de alimentos porque tenía varias mujeres… pensé que era una buena mina de oro y por eso no me importó”.
Después se hicieron socios de un negocio que nunca se concretó, pero cuando Verónica le pidió la parte invertida… No te contamos más para que leas su historia de propia mano…
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asombroso
By orlando (not verified)solo para felicatr el exito de su superacion despues de tanto y tando luchar contra la corriente que te pone la vida y nunca se desvanecio en hora buena y con la esperanza de tu" liberecio"