… puede suceder que las entrevistas analíticas con los jóvenes actuales resulten muy confusas, con lenguaje ultramoderno, cuyo simbolismo ignoramos. Los psicoanalistas deberán ser, por definición, políglotas, para entender: carrozas, onda, bronca y broncón, pelar, son arcaísmos ya, y apenas han transcurrido unos treinta y cinco años […]
El idioma es un instrumento muy importante de comunicación, pero también de confusión, disimulo, poder, agresión y rebelión; asimismo sirve para la diplomacia. En las generaciones modernas de los últimos tiempos (se han ido acortando cada vez más), se percibe un interés manifiesto por el lenguaje, por trasformarlo, hacerlo críptico, para que sólo los jóvenes tengan acceso al sentido; quizá es una forma de protesta contra lo viejo y los viejos.