Escribir en estos tiempos sobre un viaje al espacio interior es algo extraño; justo cuando lo de moda es el viaje al espacio exterior.
Puede ser que para eso se hayan diseñado los instrumentos idóneos: cohetes, cámaras de televisión, computadoras y todo aquello que facilita ese logro.
En cambio, se han perdido los instrumentos para la exploración del espacio interior: paciencia, introspección, intuición, oír la conciencia humanística, fe, seguridad de qué es lo más importante en la vida de un ser humano.
Este libro pertenece a un mundo psíquico y espiritual, “como si el hombre importara”.